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Nudos para Trabajos Verticales I: Consideraciones Iniciales.

Introducción

Es muy importante entender como vincular nuestras cuerdas con nuestros mosquetones e instalaciones Sin el uso de los nudos, seria imposible. Fijar una cuerda, hacer un reparto de cargas, montar un pasamanos, amarrar una carga o aislar un tramo de cuerda dañado son algunas de las aplicaciones prácticas que ofrecen los nudos.

Seno y chicote Básicamente, los nudos pueden realizarse de dos maneras: por seno o por chicote. Denominamos nudo por seno cuando es realizado con una gaza (un bucle en la cuerda) y nudo por chicote cuando lo realizamos oponiendo el cabo a la dirección del nudo de origen. En el primer caso será necesario el uso de mosquetón para poder fijarlo mientras que en el segundo el propio nudo abraza la estructura a la que es fijado.

Existe un eterno debate sobre cuál de estos dos modos de obrar es más conveniente y seguro y lo cierto es que no parece haber unanimidad. Los defensores del uso del mosquetón como medio de fijar una cuerda a un elemento estructural (normalmente mediante un dispositivo de anclaje) alegan que la cuerda no ha sido diseñada para abrazar estructuras. También nos recuerdan que es necesario que todo sistema de protección individual contra caídas basado en el uso de cuerdas cuente con tres elementos fundamentales: un anclaje, un conector y la propia cuerda, por aquello de cumplir con las recomendaciones de la norma técnica UNE-EN 363 – Sistemas de protección individual contra caídas.

Al contrario, quienes abogan por prescindir del anclaje y del mosquetón alegan que al reducir el número de elementos en el sistema se reduce la probabilidad de fallo de alguno de ellos. Por supuesto, este modo de fijar las cuerdas sólo es factible bajo determinadas circunstancias: un tubo redondo, una estructura metálica con cantos redondeados, un árbol, etc. Así que, ¿qué sistema es mejor? ¡En el equilibrio está la clave!

Al contrario, quienes abogan por prescindir del anclaje y del mosquetón alegan que al reducir el número de elementos en el sistema se reduce la probabilidad de fallo de alguno de ellos. Por supuesto, este modo de fijar las cuerdas sólo es factible bajo determinadas circunstancias: un tubo redondo, una estructura metálica con cantos redondeados, un árbol, etc. Así que, ¿Qué sistema es mejor? ¡En el equilibrio está la clave!

Resistencias de los nudos

Lo primero que debemos tener en cuenta es que cualquier nudo, sea el que sea, reduce significativamente (entre un 20% y 60%) la resistencia de la cuerda. Buena prueba de ello es que, llevadas al límite de su resistencia, las cuerdas rompen siempre por el nudo. Esta pérdida de resistencia se debe a la propia estructura del nudo: las fibras de las cuerdas resisten al 100% de su capacidad siempre y cuando trabajen en paralelo y la carga se distribuya uniformemente entre ellas.

En un nudo, sin embargo, las fibras textiles que lo recorren no trabajan todas por igual: las que se encuentran en el interior de la “curva” que forman los bucles del nudo son menos solicitadas que las del exterior, lo que se traduce en una pérdida de resistencia al no trabajar todas uniformemente. A menor diámetro de giro del bucle del nudo menor resistencia. Esto explica, por ejemplo, por qué una gaza simple tiene menos resistencia que un nueve, un nudo de estructura similar pero más voluminoso.

Por ello es muy importante conocer sus características para aplicarlos adecuadamente a cada circunstancia. Recordemos que cualquier nudo debe estar adaptado al uso que se le va a dar, ser resistente y seguro, fácil de realizar y deshacer y perfectamente verificable.

Ahora bien, dicho esto, conviene aclarar que realmente la resistencia de un nudo no suele ser un factor determinante en el día adía de los trabajos verticales. Si una cuerda EN 1891 A (cuerda de bajo coeficiente de alargamiento) de 10,5 mm con nudo de ocho aguanta en torno a los 1850 kg, los aparatos que nos conectan a ella (descensores, bloqueadores y anticaídas), dañan o deslizan por la cuerda a valores muy inferiores.

Así, un descensor tipo ID desliza a partir de 500 kg, un bloqueador de puño o pecho desgarra la camisa de la cuerda en torno a 400 kg y el anticaídas no supera nunca los 6 kN (+- 600 kg) de fuerza de choque. Por lo tanto, salvo en sistemas horizontales tipo tirolinas, donde pueden generarse tensiones mucho más elevadas que en sistemas verticales, la resistencia del nudo, aunque muy importante, no será el factor determinante de la seguridad de un sistema para trabajos verticales.

En la próxima entrega, describiremos los primeros tres nudos mas importantes.

Saludos Cordiales.

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